Hace poco, tuve que estar ingresada durante una semana en el hospital.
Durante este tiempo, que se hacía eterno, aunque añoraba mi casa y a mi familia, una de las cosas que más echaba de menos era a mi perro.

Y es que nadie como nuestros animales para convertir en un hogar cualquier lugar.

Le echaba tantísimo de menos… Y me preocupaba tanto el que pensase que le había abandonado o dejado que no me puedo imaginar cómo deben pasarlo aquellas personas que por x o por y tienen que estar mucho más tiempo en el hospital del que estuve yo ingresada.
Y seguramente mis sentimientos sean compartidos por aquellas personas que comparten su vida con un animal, y por ello cada vez más centros hospitalarios estudian crear programas que permitan las visitas a los pacientes de sus animales de compañía.

Y no me refiero a perros de terapia, aunque he de decir, que la presencia de estos animales también ayuda.
En mi segundo día de ingreso ¡ya veis! ¡¡llevaba sólo 2 días!! Casi me caigo de la cama cuando vi por la ventana de mi habitación a un labrador. Mis ojos no daban crédito. Estaban en la segunda planta y sin pensarlo dos veces, pedí permiso para bajar.

Perros y niños pasando el rato en el hospital Gregorio Marañon gracias al programa que la entidad Perros Azules leva en sus instalaciones

Se trataba del equipo de Perros Azules que lleva un programa para los niños de oncología del hospital donde yo me encontraba.

No puedo decir más que a nivel emotivo, para mí fue lo mejor que me llevo de mi estancia en el hospital.

Volviendo a los programas de visitas de mascotas, en Madrid fue pionero el Hospital de Guadarrama, y ahora la provincia de Alicante nos sorprende con la apertura de este protocolo para los pacientes de los Hopitales de Vinalopó, Elche y Torrevieja.

Las visitas son controladas a nivel sanitario, y no son diarias, sino que se establecen unos días determinados para ello.

El animal debe estar sano y correctamente vacunado, y si el médico da el visto bueno ¡podrá visitar a su dueño!

Sé que dependiendo de la patología o del momento de la enfermedad, las visitas puede que sean contraproducentes, pero si no es el caso, la visita de sus animales de compañía servirá como un aliciente, una motivación para querer curarse y salir… Porque sus mejores amigos están esperando que vuelva a casa.

¿Debería haber más hospitales que apliquen estos programas? ¿Qué os parece?

¡Espero tu opinión!

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