Desde que adopté a Lost, este siempre ha andado con problemas de salud más o menos visibles.

Lost llegó a la perrera con una severa gastroenteritis, seguramente producida por el tiempo que llevaba abandonado, además, no solo eso, sino que era portador del virus de la perrera, por lo que todos los perros de allí quedaron infectados por aquel virus ese verano.

El mismo día que Lost ingresó en la perrera tuvo que ser ingresado y pasar 3 días a base de sueros para recuperarse, su estómago quedó tocado, pero ¿era sólo eso o había algo más?

Cuando decidí traer a Lost a casa, este ya había pasado 15 días en la perrera, su estado de salud era bueno aunque seguía con una dieta gastrointestinal por si  su estómago volvía a resentirse.

En casa Lost engordó y se olvidó de todo lo malo pasado (bueno, o eso espero) y tras 6 años conmigo puedo decir que es un grandullón de 54kg, un poco miedoso pero feliz.

Lo único que sigue fallando de vez en cuando es su sistema digestivo, pero no solo eso, sino que desde el año pasado su  piel y sus oídos reflejan problemas, no permanentes pero que me han ido haciendo pensar que había algún problema más allá de que “Lost sea un grandullón muy sensible”.

Siempre he procurado que la alimentación de Lost fuera de buena calidad, por suerte y gracias a mi trabajo, he aprendido a analizar las etiquetas de los fabricantes y siempre he procurado darle un pienso natural, es decir, con carne apta para consumo humano, alto en proteínas y muy bajo en hidratos de carbono, pero por lo visto, y por lo que he empezado a profundizar en en tema de la alimentación natural, no hay ningún pienso que sea recomendable de dar a nuestros animales de compañía. ¿Las razones? Pues iré compartiendo mis descubrimientos poco a poco en este blog.

Dando un pienso de los considerados naturales y nutricionalmente adecuado ¿cómo podía ser que mi perro siguiera con sus problemas de salud?

Lo que me hizo despertar fue el día que nuestro veterinario nos dijo: parece que hay una posible alergia alimentaria, así que te recomiendo pasar a Lost a un pienso hipoalergénico (bueno, él me recomendó un pienso de una conocida casa de piensos veterinarios).

En ese momento me dije a mi misma que NI DE COÑA, no iba a alimentar a mi perro con un pienso que a nivel nutritivo no iba a aportar nada a Lost.

Así que desde ese momento comencé a investigar y gracias a una charla formativa en mi lugar de trabajo (de una conocida compañía de comida natural congelada para animales de compañía), vi que la mejor opción para alimentar a mi perro y acabar con sus problemas era la dieta BARF.

Y aunque llevo poco tiempo aprendiendo sobre el tema veo que aún falta mucha información y que hay mucho desconocimiento sobre esta forma de alimentación natural, por ello, he decidido aprovechar mi blog y darle un giro de 340°.

Esto no quiere decir que no siga hablando de terapia asistida con animales u otros campos de la educación animal, pero desde ahora me centraré principalmente en la alimentación natural y en cómo funciona la Dieta BARF.

Aprendamos como darles lo mejor, por su salud física y emocional.

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