Son tiernas, achuchables y de apariencia pomposa. Sus ojos transmiten ternura y su expresividad las hace animales muy comunicativos, y además, su tamaño las hace muy accesible tanto a grandes como a pequeños. No es raro que por ello se haya pensado en las ovejas como un animal idóneo para realizar actividades asistidas con animales al aire libre.

Las ovejas pueden ser una opción a considerar cuando trabajamos con usuarios a los que le dan miedo los perros o les impone el tamaño de los caballos.

En ocasiones hay usuarios a los que el tamaño de un caballo puede llegarles a imponer, tanto que ni disfruten de la sesión o de la actividad.
Lo mismo puede pasar con los perros, por muy pachón que sea, hay usuarios que pueden llegar a sentir un terrible pavor ante este animal.
Por ello, y con el fin de que pudieran optar a disfrutar de las actividades asistidas con animales, se observó que las ovejas no causaban tanta impresión, es más, hasta muchos de esos usuarios preferían interactuar con ellas antes que con otro animal.

Las ovejas son animales sociables y muy inteligentes a las que se les puede habituar al contacto y a la interacción con los seres humanos.
Los entrenamientos para que ellas no sufran y disfruten de la actividad se llevan a cabo durante varios meses, en los que gracias al refuerzo positivo mediante hierbas y otras chuches vegetales, se les habitúa al contacto, al tacto de algunas herramientas (como conos o aros) que puede haber a su alrededor, así como al ruido o a los movimientos que pueden hacer los usuarios, con el fin de que lo lleguen a normalizar.

En las intervenciones asistidas con ovejas los usuarios no sólo se benefician de la interacción con el animal y de los ejercicios propuestos por los profesionales y técnicos, sino que además pueden gozar de actividades al aire libre, disfrutando de la naturaleza y compartiendo en grupo junto a otros compañeros.

Ahora con la llegada del buen tiempo, la “ovejaterapia” es una opción a considerar.

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